Historias Alquimicas

1998 / 2000

Por José Ramón Danvila

De viaje trata la obra de Marta Serna, de un viaje entre el bien y el mal en última instancia, de un trayecto que a ella le sirve, o quizás lo aprovecha, para hablar de espacios o de alternativas entre lo real y lo virtual, de sombras y luces, de contrastes y de parentescos, tanto en lo que se está viendo como en aquello que es emocional.

 

Iconográficamente, ángel y demonio son los vehículos de éste trayecto; pero en el sentimiento las cosas no son tan obvias. A Marta Serna le interesa la perversión de la lectura, lo que estaba ya más que apuntado en sus “historias alquímicas” para advertirnos que el trasvase substancial que es posible observar en la química de lo orgánico puede usarse como metáfora de otras muchas mutaciones que pertenecen a la órbita de lo intelectual o de lo sentimental.

 

A partir de situaciones tan aparentemente fáciles, la obra toma unos derroteros muy complejos. La elementaridad de la figura se diversifica tanto en actitud como en referencia para hacer ver que la mayor parte de las situaciones están solamente pendientes de un hilo. Eso es al menos lo que parecen representar sus ángeles y sus demonios, emblemas ambiguos de los que no cabe esperar casi nada concreto puesto que sus identidades nunca aseguran el valor del arquetipo que normalmente significan.

 

Marta Serna recurre a una técnica en la cual las fronteras son imprevisibles ya que una buena parte del resultado depende de la cualidad en la aplicación de los medios; esa especie de valoración de lo aleatorio presupone su interés por la indiferenciación del prototipo y se deja concretar en una serie de equilibrios y desequilibrios que se convierten en lo que posiblemente sea la mas llamativa consigna de su trabajo.

 

Como contrapunto la iconografía muestra una serie de advertencias que son la salvaguarda de un comportamiento alternativo en el que los preceptos dejan de tener lógica. Es la idea de la libertad frente a la de cautiverio la que Marta Serna utiliza para describir situaciones límites, una suerte de recurso que ofrece sus perspectivas más coyunturales en la simbiosis de las formas utilizadas y en la convergencia de las propiedades- por otra parte relacionables con sus anteriores trabajos alquímicos- , para volver a insistir en lo cambiante de las situaciones y en la capacidad de adaptación que puede tener la materia para conseguirlo.

 

Al final quedarán pendientes algunas cuestiones para las que no existe el tiempo, preguntas que abundan en lugares comunes pero que , no por ello, dejan de ser válidas y entre las cuales habría dos muy significativas ¿de qué sirven las alas cuando se está dentro de una botella de cristal? o ¿por qué hacer equilibrio en una cuerda cuando se tienen aptitudes para volar?